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    20/10/2006

    Nunca Niegues tus Convicciones

    En el libro de Daniel se nos cuenta la historia del rey Nabucodonosor, y de como él hizo una estatua de su persona, para que todo el pueblo lo adorara. Pues resulta que todo el pueblo adoró la estatua, menos tres jóvenes a los cuales no les importó la furia del rey. El rey molesto los manda a llamar y les pregunta el por que no le obedecen, ellos firmemente le contestan que solo adoran a su Dios, a Jehová. El rey, muy molesto los amenaza con hecharlos a un horno de fuego.Imagínate el miedo que pudieron sentir esos muchachos, no sólo los iba a matar, sino que iba a ser de una de las peores maneras, chamuscados!!!! Sin embargo estos chicos, decididamente le contestan al rey: "Debes saber oh rey, que nuestro Dios tiene el poder para librarnos de ese horno de fuego, pero si no lo hace, aún así no nos arrodillaremos".
     
    Te invito a que veamos juntos algunas enseñanzas de esta historia:
     
    Para iniciar, debemos ver que estos jovenes eran precisamente eso, jóvenes, con sueños, ilusiones, metas a futuro, como todos nosotros. También eran cautivos en Babilonia, ellos no tenían ninguna autoridad para desobedecer órdenes. Además es de imaginarse la presión de grupo que sintieron mientras absolutamente todos se arrodillaban ante la estatua. Sin embargo, aún así no renunciaron a sus convicciones.
     
    Lo que más me agrada de la historia, es la respuesta que le dan al rey: "...pero si no lo hace, aún así no nos arrodillaremos." Muchas veces le servimos a Dios por lo que nos da, o lo condicionamos con nuestros propios intereses, le damos la espalda cuando viene sufrimiento a nuestra vida. Sin embargo lo que Dios busca, es adoradores de verdad, que le amen sin importar lo que suceda. Hoy te pregunto yo a tí ¿Aún si Dios no hace lo que tu esperas, le sigues? ¿Estas dispuesto a defender tus convicciones, aún si las consecuencias no te convienen? Medítalo.
    18/10/2006

    ¿Para quién haces lo que haces?

    La mayoría de personas, consciente o inconscientemente, hacen una separación entre las actividades; dividen todo en santo y en pagano. Pareciera que si cantamos en la iglesia eso es santo, pero si jugamos futbol, eso es pagano. La gente cree que si no hace algo con cierta liturgia religiosa, entonces eso no es para Dios.
     
    Déjame darte otra perspectiva de las cosas. Todo, Absolutamente todo lo que hacemos puede agradar o desagradar a Dios. Tú puedes adorar a Dios en la iglesia, con alabanzas, oración, etc. Pero también lo puedes agradar en siendo educado en la calle, cumpliendo con tus obligaciones, haciendo tu trabajo con excelencia.
     
    Pablo exhortaba en una de sus cartas: Y todo lo que hagan no lo hagan como para los hombres, sino para Dios. Es decir, que yo debo realizar toda actividad, aún las seculares, como para Dios, mi trabajo, mis estudios, mi diversión, mis pláticas, etc. Esto implica que deben ser con excelencia, porque son para el mismo creador de los cielos y la tierra.
     
    A veces la mara se pregunta: ¿Por qué hacer las cosas bien si ni las agradecen? o dicen ¡Es que con mi trabajo estoy volviendo rico al dueño! o frases por el estilo, sin darse cuenta que no es por su jefe, por su vecino, por quedar bien, ni por sí mismo que se deben hacer las cosas, se hacen bien, con pasión y con excelencia, porque son para Dios.
     
    Piensalo, y cuando lo pienses, piensalo para Dios.